Mala es la pereza. Mala, mala. Y hay personas que antes de confesar esa pereza mala, se lían con mil excusas (que no motivos) para dejar para más adelante (o para otras personas) tareas a las que se comprometieron y que no quieren hacer.
Mala es la pereza y tiene una única solución. Ponerse a ello. Sin perder el tiempo en prorrogas o laberintos. Que antes de hacer otra cosa, ya podías haber hecho esa otra cosa. De verdad.
Confiesa. Es mejor. Di: Qué pereza me da. Y yo te ayudo. Te animo. Te zarandeo. Si lo hago por ti, no aprenderás que la pereza ... da pereza, a ti y a mí.
Un beso de martes lluvioso. mjo
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