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La única pasión en la que Tristane profundizaba en solitario era la literatura. Descubría universos que le inspiraban emociones todavía más potentes que la música.
Lejos de acomplejarla, su falta de cultura literaria la exaltaba. Todas esas maravillas estaban a su alcance. Bastaba con abrir los libros y dejarse vencer por la emoción.
El libro de la hermanas
Un beso libro de rincón. mjo

1 comentario:
Ya has terminado tu numerito de niña prodigio?.
Tristane se detuvo en seco y se puso tensa.Su padre nunca supo hasta qué punto le pesaron aquellas palabras...
¡¡¡ DEMOLEDOR !!!
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