El tiempo caníbal, que nos va comiendo. Es lo que pensé al encontrármela en la calle. Una amiga que había años no veía. Me pareció que había envejecido mal, la vi muy mayor, se le entreveían las canas, el rostro flácido, casi no la reconozco. Y entonces pensé que tenemos la misma edad y empecé a cuestionarme si yo también he envejecido tanto. A veces no nos damos cuenta de que envejecemos hasta que vemos reflejadas nuestras arrugas en las de otra persona.
El tiempo caníbal, pensé.
Corazón de piedra
Karmele Jaio
Tengo que devolver el libro el martes. Todavía queda tiempo para releer fragmentos.
Un beso de viernes con concierto. mjo
Nota: Ni ella ni yo dejamos de pase tiempo sin vernos.
