Hoy nos vamos a Bidebarrieta.
Estará Mariana Enriquez en el JA!Festvial.
No nos busques en nuestra biblioteca, que no nos vas a encontrar.
Un beso de curiosidad. mjo
Nota: Otro beso a las que hoy irán al cine. Por fin podremos hablar.
Invitando a leer.
Hoy nos vamos a Bidebarrieta.
Estará Mariana Enriquez en el JA!Festvial.
No nos busques en nuestra biblioteca, que no nos vas a encontrar.
Un beso de curiosidad. mjo
Nota: Otro beso a las que hoy irán al cine. Por fin podremos hablar.
Inglaterra, 1573. Ellyn acude al mercado y, empujada por la curiosidad, entra en una iglesia vacía en la que oye un canto como jamás había oído antes, un canto que la estremece, que la hace flotar. Desde ese preciso instante comienza a crecer en su interior un poderoso deseo: ingresar en la escuela de canto, donde los jóvenes caballeros aprenden a cantar, pero también a leer y escribir, un lugar donde nunca se pasa hambre y al que sin embargo las niñas tienen vedado el acceso.
La escuela de canto
Nell Leyshon
Hoy mismo voy a la biblioteca. Si no está lo pediré. Si tarda lo compraré.
Si es de Nell Leyshon ... tiene que estar bien.
Un beso de ya estoy tardando. mjo
Ese cacharro merece una entrada en el blog. - Dijo ella. Y es cierto. No diré que me cambió la vida ... pero algo sí.
Una cadena de casualidades me llevaron hasta él. O ella, no sé. Fue al salir de clase. Hora y camino equivocado, pensé, porque recibí varios empujones y el pisotón (de un niño) a dos pies sobre mi zapato izquierdo. Qué dolor. Qué rabia. Siempre salen como miuras. Y siempre mirando atrás. ¿Las columnas? Esas no importan. Algún radar interno las esquiva. Pero a mí, cosa frágil, me llevan por delante. Juré no volver a salir a esa hora ni por ese camino.
Recuerdo quejarme, recuerdo preguntas, ¿estás bien? ¿puedes andar? (Y estarás pensando al grano, por favor, al grano)
Dolía. Decidí ir a urgencias (exagerada, dirás). Ahí, con bata blanca, me atendió una doctora que me recomendó Ártica para el hematoma. Y aquí viene lo interesante: Al verme una picadura de mosquito empezamos a hablar de tema. Y desde entonces, y gracias a la rápida intervención del más hábil en adquisición de tecnologías de la casa (gracias guapo) ahora, cuando me pica algún insecto, introduzco un pequeño pen en el móvil, se abre la app, me acerco el cacharrito a la picadura, unos segundos y problema resuelto. Ya no hay picor. ¿Qué te parece?
Un beso a mi amiga, a la doctora, y al chicos de patillas. mjo
Nota: Es una cuestión de calor. Si necesitas aclaraciones, aquí estoy.
"Y haciendo uso de esa indescriptible seguridad con la que sólo los ingleses pueden concluir una conversación, definitivamente pero sin brusquedad, se puso de pie y me ofreció la mano. Mediante su intervención había regresado la calma, y todos le agradecimos en silencio por haber hecho que, unos instantes atrás adversarios, ahora nos saludáramos con relativa cortesía y la atmósfera peligrosamente tensa se distendiera tras unas pocas palabras dichas ligeramente y en broma."
Veinticuatro horas de la vida de una mujer
Stefan Zweig
Un librito de 123 páginas.
El guapo estudia inglés. Yo italiano.
Un beso de lecciones diarias y libros compartidos. mjo
Esa maraña que me crece senza fine como la mala hierba. Esa dura cabellera de leona que habita en plena loma sabanera. Ese enjambre loco de canas y grises que se disparan con la mirada. Ese revoltijo de ondas, cuernos, giros y sortijas que no negocia con la ley de gravedad ni en los días sin viento ni niebla. Esa pelambrera, la mía, la salvaje pelambrera, ya está hoy más comedida. Pasé por la peluquería. Milagros hace ella, y con una bonita sonrisa.
Viernes. Pelo cortado. Se me olvidó la vacuna. Todo no se puede. El lunes. Seguro. El lunes.
Un beso de noche con (mucho) sueño acumulado. mjo
"Cuando finalmente el idiota de su marido estiló la pata, la pobre Cándida creyó llegado del momento de disfrutar de una vejez tranquila y desahogada, en un minúsculo piso, con una exigua pensión de viudedad. Pero apenas transcurridos dos días del entierro, se personaron allí cuatro harpías que alegaban ser, cada una de ellas, la legítima esposa del difunto."
Capítulo 4. La intriga del funeral inconveniente
Eduardo Mendoza
Hoy es viernes y habrá mucho ruido. Mejor me aíslo un poco y me dedico a la lectura. Aunque sea un tanto absurda (y no lo digo yo, lo dice el libro).
Un beso de pos directo. mjo
"Es ridículo, pero a esa hora siempre tengo miedo de morirme. No miedo a morirme en ese momento: me aterra saber que voy a morirme algún día. A veces me levanto y me pongo a escribir, a pintar, a hacer cualquier cosas, tengo que de dejar algo antes de morirme, siento que no puedo desaparecer y ya. ¿Nunca te pasó eso? Quiero ser algo más de lo que soy, que alguien se acuerde de mí ..."
Cómo desaparecer completamente
Un libro de Mariana Enriquez
Un beso sin barroquismos absurdos. mjo
Si no te lo he dicho antes te lo digo ahora: Hago pesas todas las mañanas. Nada ganso. 2kg en cada mano. Lo justo para obedecer a las batas blancas y a la fisio que dice que no tengo ni un gramo de músculo. Y es verdad. Y luego todo son lesiones. Y dolores. Y tirones. No me lleva mucho tiempo. Entre la fruta del despertar y el desayuno de "campeona, porque tú lo vales". Llevo tiempo. Y lo tengo tan integrado a mi rutina mañanera que no perdono ni un día. No se nota. Lo sé. Pero no importa. La constancia hará su labor. O eso espero.
El caso es que mientras yo escribo estas líneas, después de las pesas a ritmo de músicas que ni te imaginas, en el edificio de enfrente, un piso por encima, ahí donde vivían mis amigas de ventana durante el confinamiento, una chica se pesa cada día. Enciende la luz, coge la báscula (la tiene sobre el armario) la posa, se pesa, y vuelve a dejarla en su lugar. No está gorda, creo, ni flaca, pero se pesa cada día. Y después se rasca la cabeza. ¿Le gustará lo que ve? ¿Le preocupará? Me siento como en la ventana indiscreta. Tengo que dejar de mirar por la ventana mientras escribo en este blog.
Un beso a la chica de la báscula sea cual sea su talla. mjo
"Ya estoy aquí, querida amiga. Llegué el domingo pasado, el último de octubre. Seguí tus consejos, tus indicaciones: el cambio de divisas, el autobús desde el aeropuerto, el taxi hasta la quinta. Recorrí medio mundo con tu llave en el bolsillo. No quise separarme de ella. Me acompañó durante el viaje como una pequeña superstición. La tomaba entre mis manos, de vez en cuando, y pensaba en la puerta que me esperaba, que terminaría por abrir."
Las crines
Marc Colell
Se lo ha llevado G.
Espero que lo disfrute.
Un beso de gracias por venir. mjo
No al revés
Es el hombre, no al revés, el que ha creado a Dios a su imagen y semejanza.
Siempre que lo necesito está ahí, en la balda donde guardo la brújula, la lupa y el abre cartas que traje de Brasil. El libro Leonera. De Fernando León de Aranoa. Con sus palabras certeras, y dolorosas en muchos de los casos. Hoy me resulta necesario un poco de pensamiento inteligente como contrapeso.
Y alguien recordó de nuevo ayer esto ...
De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto
se descuerne luchando por la idea.
Antonio Machado
Un beso de haré lo que pueda por no perder la esperanza. mjo
Tanto uniforme, tanta medalla al honor, tanto gobernante, tanta jefatura, tanto de todo, tanto ... y nadie levantó la mirada, o un dedo, o una mano para detener algo que es, lo mires como los mires, vergonzoso.
Debería estar prohibidas las palabrotas y los insultos. Totalmente. En cualquier dirección.
Si como dicen en mi casa lo importante son los hechos ... ¿dónde están? ¿Y para que sirve tanto poder?
Un beso de formas correctas siempre. mjo
Nota: Y esa criatura, pequeña, bonita, al trote.
Mangamore
Me quito del camino. Vía libre. Barra libre también. Qué disfrute. Servicios mínimos. Todo vale. Viva la vida. Sin horarios. Eso sí, no haré de madre toca pelotas, ni chacha, anfitriona o cocinera. Cada cual que se ocupe de lo suyo.
Llega un fin de semana loco y divertido vestido de manga. Y yo me alegro mucho.
Un beso de viernes lleno de planes. mjo
Nota: Un aplauso a las personas que piensan, coordinan, organizan ... y todo todo para que este fin de semana diferente exista.
Hoy no tenemos rincón. Nuestro espacio permanecerá cerrado. Las trabajadoras de la biblioteca reclaman sus derechos. Y hacen uso a su derecho de hacer huelga como forma de protesta.
Las necesitamos. Nos hacen falta. Y acompañamos su reclamación. Porque si la hacen, esta huelga digo, será porque es necesaria.
Un beso a las tres chicas que atienden nuestras peticiones. mjo
Nota: Tal vez no lo digamos, pero agradecemos mucho vuestra labor y vuestra cercanía.
adj. Propensa a ilusionarme sin tener en cuenta la realidad.
Cuando tienes hijos pequeños y vas a la playa. Junto con los cubos, la pala, el rastrillo, el flotador, las toallas, los bañadores de recambio, la crema solar, la fruta, el termo del puré, la botella de agua... metes en la bolsa un libro. Serás ilusa, te dices. Y, aun así, metes el libro.
pág 121.
Corazón de piedra
Karmele Jaio
Un beso de ilusa mayor. mjo
Nota: Si yo te contara o contase...
Mariana Enriquez propone un terror que surge de los traumas históricos y sociopolíticos que asedian Latinoamérica.
Las cinco «vértebras» de este libro profundizan en los espacios, los tiempos, las subjetividades y los cuerpos bajo la lente de lo siniestro, constituyendo el manifiesto definitivo de su poética y un dispositivo ético sobre la memoria.
Esta autora congrega la alta teoría, la cultura popular, la literatura, el cine y el true crime para constatar que la escritura espectral es el único lenguaje honesto para testimoniar que los muertos no descansan y para comprender por qué la realidad tiene la estructura de una pesadilla. En estas páginas, una grieta permanece abierta en la frontera entre lo que está y lo que ya no está. Esa grieta es la presencia del terror cuando funciona. Y cuando funciona, es lo más cerca que estamos de la magia.
El libro es Conversación con la oscuridad
El jueves 29 de octubre conoceremos a Mariana.
Un beso de admiración. mjo