La tendencia de decluttering o, lo que es lo mismo, reducir el desorden y quedarse con lo esencial se propone como un reto y como un cambio de vida. El término viene del inglés y significa algo muy simple: ordenar.
Hay a quien el desorden le produce mucho estrés, especialmente cuando por más que intenta organizar una habitación o una casa entera, el espacio sigue estando atestado. Supone una sobrecarga cognitiva y esto impide tomar decisiones. Este desorden impide que seamos eficaces y cuando procuramos ordenar ese orden no se instala en nosotros ni la paz ni la calma porque en pocos días vuelve al caos. Es como la montaña de Sísifo.
Si te permites que te rodee el desorden y el caos, de alguna manera estás permitiendo que esa forma de vida te domine. Ordenar es una manera de decidir cómo nos sentimos con las cosas que nos rodean.
Cuando tienes un cambio vital importante de alguna
manera te redefines. Miras tu vida y ves un montón de
cosas que no quieres que siguan formando parte de ti. En ese
desprenderte hay una construcción de una nueva identidad más
consciente.
En esas estoy yo.
Siempre.
Un beso a las personas ordenadas y otro a las desordenadas. mjo
