Hoy no he hecho nada. Nada de nada. Tenía una larga lista. Muchas ideas. Trabajos. Tareas. Y ayer pensé: Mañana. Pero hoy ... nada. La noche ha sido larga. El malestar, muy molesto. De la cama al sofá y del sofá a la cama para volver de nuevo al sofá. Alguien, esta mañana, ha venido a rescatarme y con preguntas que no sé si he respondido me ha vuelto a meter en la cama molida de sueño. Ay, qué malo es no dormir a pierna suelta cuando tienes un malestar ... molesto.
Vamos, que no he hecho nada de lo que tenía planeado. Ni inauguración de Vesta, ni visita a Jasper Johns, ni vuelta por la ría, ni cena, ... Y tampoco lo otro planeado: trabajar un poco el fin de semana para luego tener todo hecho y más tiempo libre. Naaaada.
No importa. Estoy mejor. Y eso es lo más importante. Y me gusta comprobar que llevo bien estos giros de la vida. Que asumo con gracia e imaginación los cambios de dirección del día a día. Soy una campeona. Te lo digo yo.
Un beso de mantita color verde oliva. mjo
Nota: Pero he puesto dos lavadoras, he colgado la ropa, he recogido toallas, he arreglado las plantas, he atendido a mis mayores, he cosido, he ordenado, he cocinado, comido, fregado, y ahora voy a escribir un rato. Primero esto, y luego lo otro.
