lunes, 22 de octubre de 2018

Messner


Le he conocido. Le he visto. Le he escuchado. Le he fotografiado. Cosas curiosas de la vida. A veces me encuentro en lugares, en situaciones inesperadas que me hacen pensar que todo en esta vida es posible. Solo tiene que dar la casualidad de que te toque vivirlas. De estar en el lugar, o en el momento.

El sábado conocí a Reinhold Messner. Con su carácter, su genio, su talla, su pelo, sus ojos, sus manos. Impresionante. Escuché sus palabras, ésas que hoy me traduce la traductora más guapa del mundo. Gracias, linda. El artículo ya está listo. Y en él, cuento eso de que el miedo es importante porque nos avisa, y que hay que vivir apasionadamente. 

Hay días que parece que no va a pasar nada y de pronto conoces a Messner, o a Hector Alterio, o a Albert Pla, o a Karra Elejalde, o al nuevo vecino del 5º piso. Qué bueno es conocer personas. 

Un beso de fotera y reportera. mjo

jueves, 18 de octubre de 2018

Con prólogo


Página 60
Resultado de imagen de amour fou casa del libro 
"- No me vas a llamar, ¿verdad?

- Claro que te voy a llamar.

Si la promesa se cumplía, tanta ternura, tanta felicidad, eran obscenas. Me marché a casa, comí, dormí una siesta turbia. No tuve tiempo de experimentar ni un poco de inquietud. A las siete de la tarde mi madre me dijo que había una llamada para mí. Era Adrián."

Amor fou. Nueva versión. 
Un libro de Marta Sanz

Hay llamadas largas, cortas, esperadas, interrumpidas, no esperadas, concentradas, intensas, inmensas, vacías o muy llenas, sosas, falsas, bonitas, alegres, coloridas, interminables, indescifrables. Hay llamadas de todos los tipos. Y que las haya. 

Un beso de jueves lluvioso. mjo

lunes, 8 de octubre de 2018

Aznavour y Caballé


Me gusta comer de cuchara, andar medio descalza y planchar la ropa (si es posible) con algo de música lejana. El fin de semana, la radio, en obligado repertorio, nos ha regalado horas y horas de ópera y melodías francesas con garganta de armenio. Shahnourh Varinag Aznavourián Baghdassarian y María de Montserrat Bibiana Concepción Caballé Folch. Para endulzar el alma, el primero, para exaltarla, la segunda. 

Nada es para siempre, y menos la vida entera. Vivieron, el embajador de la música francesa y la soprano que nunca quiso ser diva, haciendo lo que mejor sabían hacer y lo que mantenía sus almas vivas en el éxito y en la desgracia.

Un beso de nota y partitura. mjo

martes, 2 de octubre de 2018

Manos libres


Sé de sobra que no se pueden utilizar los teléfonos móviles mientras conduces. Aunque se usan. Y sé que hay quien tiene algún aparatito que se introduce en la oreja, con un cable con micro para hablar y que se puede utilizar andando, corriendo, y conduciendo. Hasta aquí me sigues ¿verdad? Mi problema surge cuando me llaman aprovechando los trayectos entre el trabajo y la escuela, o entre la casa y Hacienda, o realizando cualquier otra distancia corta, larga o indefinida. ¿Qué pasa? Que no les entiendo ni jota, que no oigo, que no me entero de qué me están hablando y que me quedo tonta. Y a veces me lanzo y digo: Perdona, no te oigo. Disculpa, escucho tu voz muy lejos. Y entonces hacen algo y parece que les oyes mejor, pero dura poco la cosa, al de dos palabras vuelves a sentir que del aparato sale aire entre hojas secas de roble y vuelves a quedarte en blanco y con la boca abierta. 

Sé que el tiempo escasea y que vivimos en una sociedad en la que hay que aprovechar cada momento, pero yo te agradecería, que cuando agarres el coche, ... guardes el móvil, al menos, para hablar conmigo, que con el manos libres, la ventanilla bajada y la radio encendida,... no me entero de nada. Lo siento.

Un beso de trompetilla de vieja. mjo 

Nota: Y si llevan el GPS encendido ya ni te cuento.

lunes, 1 de octubre de 2018

Se acabaron los helados


Ayer me despedí de los mejores y más ricos helados que he comido en mucho tiempo. Se acabó la temporada. Posiblemente el próximo verano vuelvan. Ojalá. El de mango ha sido me preferido, y el de limón. También el de chocolate. Bueno, no sé, todos estaban estupendos. Y el cucurucho, rico también. 

Imagino que hay que ir haciéndose a la idea de que el otoño, y sus 16 grados de esta mañana, empujan con el codo a mis camisetas de verano, los pantalones cortos y los helados de media tarde. Ayer, como sabiendo que era la última oportunidad, la cola era interesante: amamas felices, criaturas sobre bicis de cuatro ruedas, parejas, ciclistas, algunas amatxus y adolescentes varios, ahí estaban, pidiendo uno de cereza, de oreo o de nutela. Dijo el chico que los más vendidos, los de vainilla. Vaya, nunca lo hubiera pensado. 

Un beso de sorbete. mjo