Me he dado un baño de luna llena. Anoche no pude. De otras cosas y sobre todo de otras personas quería yo ocuparme. Y lo hice. Por supuesto que lo hice. Y lo mejor que pude. Pero no vi la luna llena. Y me gusta ver la luna llena.
Hoy he salido cuando todavía era de noche. Quería pan reciente. Sorpresa. La luna me estaba esperando, redonda, grande y brillante al doblar la esquina. Bueno, nos estaba esperando. A mí, y al chico de Dual. Guapo, simpático, resplandeciente él también. Mi felicidad hecha muchacho. Después, con el pan bajo el brazo, he ido a dar un buen paseo (porque yo lo valgo, lo merezco y porque puedo) por las campas de Nafarroa. ¿O debo decir por Jaureguibarria? No pasa nada. Ya sabes, las campas, el río, los árboles, ... Y la luna estaba ahí, en un cielo cada vez más claro, azul y despejado.
Imposible volver. Hasta que la luna, maja ella, ha decidido bajar tras unas espesas nubes y ha desaparecido. Gracias. Tengo lista de tareas, y si no es por ti, y tú irte discretamente, no llego a casa ni para comer. Te quiero, luna. Me gustas. Y lo sabes.
Un beso de las cosas hay que decirlas. mjo

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