El insomnio, ese aliado silencioso de la creatividad.
Mientras el mundo duerme, la mente se expande sin límites, generando ideas que el ritmo diario no aguanta. Las horas calladas permiten pensamientos locos, conexiones inesperadas, proyectos que parecían dormidos. En la penumbra, todo vale. Cada minuto de vigilia es una invitación a escribir, dibujar o imaginar sin interrupciones. El insomnio se transforma así en un laboratorio nocturno donde la creatividad respira libre.
Un beso golfo y descalzo. mjo

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