Mi amiga M. no me lee. Pero me escucha. Y yo le escucho a ella. Al principio poco. Argumentaba falta de experiencia. Ahora le gusta. Lo sé. Es otra manera de no perdernos nada. Ella me cuenta sus planes. Yo le cuento los mío. Pasa mucho en verano, con los diferentes ritmos de las diferentes casas, que la comunicación se corta, se distancia. No es nuestro caso. Al menos no este año. Así, cuando estamos juntas no hay que hacer repasos. Basta con contar el último capítulo.
"Se dio la vuelta, para considerar la elección de alguna puerta, y, abriendo una y después otra, se vio en la biblioteca. No era, tal vez, una elección tan al azar. Las casas siguen un patrón, y las casas "como es debido", incluso las modestas, tienen biblioteca. En cualquier caso, se alegró al ver que era ahí donde estaba.
En las bibliotecas también -en las bibliotecas especialmente- había que entrar por lo general llamando con delicadeza y cautela ..."
El domingo de las madres
Graham Swift
Un beso de mensajes. mjo

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