Esa maraña que me crece senza fine como la mala hierba. Esa dura cabellera de leona que habita en plena loma sabanera. Ese enjambre loco de canas y grises que se disparan con la mirada. Ese revoltijo de ondas, cuernos, giros y sortijas que no negocia con la ley de gravedad ni en los días sin viento ni niebla. Esa pelambrera, la mía, la salvaje pelambrera, ya está hoy más comedida. Pasé por la peluquería. Milagros hace ella, y con una bonita sonrisa.
Viernes. Pelo cortado. Se me olvidó la vacuna. Todo no se puede. El lunes. Seguro. El lunes.
Un beso de noche con (mucho) sueño acumulado. mjo

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