¡La guerra! No sé por qué respondí "la guerra" cuando Sophie, la delegada que preparaba mi defensa en el consejo de la clase, me preguntó por qué mis resultados de último trimestre eran tan catastróficos. Ella insistió: "¿La guerra?" Repetí: "Sí, la guerra." Por supuesto, no iba a admitir que no había hecho nada, que era un vago de siete suelas que se pasaba el tiempo soñando despierto y escuchando rock. Tenía que encontrar una explicación convincente, imposible de verificar y que conmoviera al consejo de clase. Podría haber utilizado la excusa de una enfermedad grave, cáncer o insuficiencia cardíaca, pero habría tenido que aportar certificados médicos; o podría habar dicho que mis padres se habían separado recientemente, pero eso le ocurría a la mitad de los alumnos del insti y eso no les impedía sacar notas decentes.
Un libro de Gaël Faye
He preparado lecturas para el jueves.
Un beso de narrativa salamandra. mjo

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