Tocaba volver a casa para firmar la anual. Deberíamos grabar las escenas. Los mismos cálculos, los mismos sustos. Es imposible, decía. Y yo, con papeles, portatil, papel y boli, incapaz de seguir el ritmo de sus idas y venidas a pantallas todas parecidas, que no iguales, pensaba en alto: Y yo que decía que esta vez lo tenía todo controlado. Resultó que estaba bien. Cuadraba. Había que tener en cuenta las con y las sin. Perfecto. Tomo nota. Aunque sé que volverá a ocurrir. Vamos, estoy segura.
Y la chica del perfume, como es habitual, con sus cosas de conexión y no sé que más. Poco puedo ayudar, pensé. Y me puse a interpretar una carta de dos hojas de la Tesorería General. Imposible. Como leer a Dostoievski en versión original. O peor.
Corta la visita pero agradable, como siempre. Y con agenda en mano cita nueva. Para el 5 de febrero, viernes. Lo anoto aquí y así no se pierde.
Un placer reír con nuestras incapacidades para la contabilidad y sus deberes. Gracias.
Un beso de claves y porcentajes. mjo
Nota: Y nos queda el 140. Yupi.

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