viernes, 4 de abril de 2014

Se ha estropeado la plancha.


Ya no sale vapor por sus agujerillos. No humedece la ropa. No me ayuda con las arrugas. Ya no es la misma. Está rota por alguna parte. O se ha cansado. Estropeado. Ay, pobre plancha que ya no funciona.

Y el arbusto se ha secado. Tenemos dos. Uno está verde y lustroso. El otro, sin hojas, ni vida, tan solo es un fino tronco seco. 

Tres relojes se han parado. El de la cocina, esa tan gracioso que R. nos regaló para la otra casa, el de la sala, negro, cuadrado, discreto y el despertador, alguna mala caída acabo con su corta vida. 

Ay, cuántos objetos que ya no pueden seguir haciendo lo mismo que hacían hasta ahora. Vaya.

Bueno, pensamos en otra cosa. Pongamos música.

Un beso de viernes. mjo

Las personas, como las planchas, como las plantas o los relojes, a veces funcionan diferente, o no marchan, o se paran. Pero ...

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