domingo, 25 de febrero de 2018

Paranoias compartidas


No hay nada como preocuparse en exceso y que tú, compañero en lo bueno y el lo malo, te preocupes igual, o más que yo. Quiero dejar aquí constancia de nuestra natural manera de hacer de un garbanzo una camioneta o de una pequeña piedra un volcán caliente, en lo más alto de una gran montaña. Vaya viaje ¿verdad amigo? Largo, largo, con cien llamadas y mil mensajes. Con dudas, miedos y alguna que otra paranoia compartida. Somos la pera. Habrá que revisar un par de temas para que no nos pillen otra vez de sorpresa, a traición y con las defensas bien bajas. Qué no se diga, a estas alturas. 

A tu vuelta me esperan montones de horas de trabajo retrasado, un estudio sin arreglar aún y una agenda llena de citas para las cuales no tengo respuestas. Espero que se me aparezca pronto la musa de la inspiración  y 17 apóstoles para repartir tareas, o esta vez (no hay salvación) la lío. Y es que ya sabes, se me para el mundo si lo más importante necesita de mí toda entera. Un desastre.

Un beso de agua. mjo

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