domingo, 5 de mayo de 2019

Portus


Hay viajes a lugares y viajes a emociones. En el último, se unieron los dos. Improvisado y divertido como un helado de mango y coco, y deseado y disfrutado como un sueño realizado. A veces las cosas salen bien, y otras... muy bien. 

Decidimos surcar el Duero, desde sus fuentes hasta su desembocadura, y nos llevamos el regalo de una tierra rica y verde, un cielo azul y unos días limpios y brillantes. Cabras recién paridas, ovejas, brotes de naturaleza, colores en el aire y olor a tierra en primavera. Y brasa, sí, olvidaba la brasa. 

Nos gusta viajar. Y nos sale bien. No cesa la música, la charla, la curiosidad por cada esquina. Vida. Nuestro destino final era más de lo esperado. Y nos tuvo con la boca abierta. Tanto y tanto por ver ... tanto y tanto por saborear. 

No es mentira, lo juro, allí las gaviotas son más bellas, el vino blanco más rico y no podrás encontrar nunca dos fachadas iguales, ni dos puertas, ni dos iglesias, ni dos tabernas, ni dos puentes, ... 

Un beso de pastel del nata. mjo

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