viernes, 14 de diciembre de 2018

Cuestión de lentes


"A punto de cumplir cincuenta primaveras, Alonso Ríos necesitaba gafas para leer de cerca pero su coquetería masculina le desaconsejaba su uso, y sin duda esta primaba por encima de la opinión de su oculista. Por eso sostenía la carta a una distancia considerable ..."

Capítulo 13 del último libro publicado de Mamen Sánchez

No es mi caso, pienso. De coqueta tengo menos que de surfera australiana. Siempre me ha gustado más ver, que ser vista. Por lo tanto, y cerca también de las 50 primaveras, otoños y demás periodos, cuento ya con tres gafas de manejo diario: para la lectura, el trabajo y, por su puesto, la agenda del teléfono móvil y fijo. No veo un clavito ya. Ni de cerca ni de un poco más lejos. Y es que si lo alejo mucho, ya tampoco veo, porque el objeto se torna cada vez más pequeño y no hay manera. Además, siempre he pensado que estoy más mona con gafas que sin ellas, disimulan arrugas, cansancio y ojeras. ¿Qué más quiero?

Un beso de viernes con mucho sueño. mjo

miércoles, 12 de diciembre de 2018

No esperábamos la lluvia


Imagen relacionada"Cuando aquella mujer alta, de cara segura y manos largas, les abrió la puerta, Claudia pensó: "Ésta es su querida." pero él la besó cómodamente, como a una hermana, y luego presentó: "Claudia, Lucía". Lucía sonrió. Tenía la boca grande, los pómulos salientes. Claudia sucumbió a su absurda y antigua convicción de que las personas de boca grande eran fieles, nobles y generosas."

Quién de nosotros de Mario Benedetti

En un día de lluvia y noticias no muy buenas, Benedetti para acompañar la lágrima y Bach para despistar el alma. 

Un beso de polvorón. mjo

martes, 11 de diciembre de 2018

Limpieza


Así como 300 cassettes, un buen montón de vinilos, juguetes, utensilios varios y algún que otro regalo caro que yacía entre cajas de cartón con fechas y etiquetas. Sin piedad, y sin testigos. En varios viajes, con paso firme y sin miedo, me he desecho de todo sin mirar atrás, sin titubeos, como una chica grande. Con los libros empiezo mañana. Y algún día de éstos le meto mano a los armarios y saco ropa hasta quedarme pancha. 

Mientras escribía estas líneas ha llamado mi amiga M. (Ay, cómo echo de menos nuestras risas por cualquier tontería. Esa risa grande tuya cuando te llamo sirena, y las bromas sobre gorros de goma, chanclas y rodilleras. En breve nos vemos. Te llevo unos electrones muy chulos que bostezan a coro en el camarote.)

Un beso de cassette de Nino Bravo. mjo

Lunes sin coche


No, no estoy festejando el día internacional con varios meses y un día de despiste, ni es que me haya vuelto (más) ecológica de lo normal en la jornada de ayer. El tema es que mi querida furgoneta no pasa la revisión impuesta y me he visto, así de sorpresa, sin vehículo para mis quehaceres diarios. Menos mal que era lunes. Si cae en miércoles tengo que pedir prestado. Como lo oyes. Y es grave la cosa en un par de apartados, otros tantos leves, y alguno que ha colado, como llevar las hamacas aún en el maletero después de pasado el verano. (Y es que en esta bendita casa nos cuesta eso del cambio de estaciones y la renuncia al Mediterráneo y la costa vasca.) El caso es que caminé junto a mis alumnas en lugar de llevarlas a casa en coche, planté un par de pedidos sin recoger y me dejé llevar por la nostalgia de su silueta gris azulada aparcada en la acera delante de la panadera. Soy una sentimental. Mi furgoneta empieza a ser mayor y yo no lo tenía previsto. Solo pensar en ello me siento un poco más desvalida. Espero que pronto se arregle todo.

Un beso de rotu rojo. mjo

Nota: Dicen que ahora te miran hasta los cinturones de seguridad. Y yo, con conchas de mar en la guantera.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Importante día


Si no ando mal de cuentas, en el rincón tenemos 2. En mi familia otras 2. Amiga desde la facultad, 1 más. Otra recién llegada, aunque presente desde mi infancia por barrio y cercanía, y ya van 6. Seguro que si me afano encuentro más, pero con éstas ya tengo excusa suficiente para declarar aquí y ahora que hoy es el día de las Inmaculadas, las Concepciones, las Conchis, Kontxis, Sorkundes y demás fórmulas que se precien de este nombre propio femenino de origen latino. Y además, siempre, libre de pecado. Feliz día. Feliz festividad. 

Un beso de sábado festivo. mjo

jueves, 6 de diciembre de 2018

Casita


Solo son las tres de la tarde y creo que ya he hecho todas las cosas urgentes que tenía en la última lista. Todas bien. Todas han gustado. Y como es habitual (suerte que tengo) todas generan otro montón de cosas que añadir a otra nueva y laaaaarga lista. Me va la marcha, le he dicho a M., que me mira con cara de pena y con la pregunta en los labios: ¿Te dará tiempo? El tiempo es relativo, pienso, y sonrío luego. Siempre llego. ¿Azar? ¿Entrenamiento? No tengo ni idea. Pero llego. Por hoy, se acabó lo que se daba. Me tiro un rato al sofá, libro en mano, y contemplo sin prisa el árbol a medio decorar que está en medio de la sala. Me gusta mi casa, digo en alto, desordenada y alegre, como una servidora. Me gustan sus paredes blancas y el color de la madera. Me gusta su luz y su olor. Me gusta todo. Me he ganado disfrutar de ella. Mañana,... sera mañana.

Un beso de estrella de barro blanco. mjo

Nota: Feliz día de fiesta a mi alumna de azules gafas. 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Una llamada


Era ella, la chica que me llama cuando llega lo que yo he pedido. Sí, ésa, la chica de la Biblioteca. Cuando veo en la llamada entrante Zelaieta, sé que es ella, o alguna de sus compañeras. Más raro si es él. Aunque a veces también sucede. El tema es que ya ha llegado. Ya está esperándome la película del libro que os he estado hablando. (Escribiendo sería más adecuado decir) Y hoy es miércoles y mañana festivo. Bien. Tendré tiempo para verla sin dormirme tras el primer título. Es todo una cuestión de siestas. Qué ganas tengo de puente. Aunque sea mentira, y trabaje más aún que si no lo tuviera. El despertador no lo pongo. Ya sé que me despertaré a la misma hora de todos los días. Lo de programar el timbre es solo una cuestión de costumbre. Y de precaución. Que lo mismo un día me despierto y ya ha cantado el gallo. Y con la lista tan bonita de cosas por hacer que tengo, eso sería la hecatombe total. No, no. Impensable el relax. Al menos, hasta después del estreno. 

Un beso de enjoy the little things. mjo

martes, 4 de diciembre de 2018

Una vuelta por la capi


Tocaba comida de celebración. El gin tonic a tres ha sido lo mejor, sinceramente. Y las risas, claro. Y es que no hay nada como juntarse, de tarde en tarde, para dar lo mejor de una misma y burlarse con cariño de las penas propias y también ajenas. Hemos repasado el panorama global y hemos divagado sobre la tendencia actual a divorciarse no sin antes encontrar pareja nueva. Esto es: antes las personas se divorciaban porque se dejaban de querer. Ahora lo hacen porque han conocido a otra persona (o más bien, se han enamorado de otra persona a la que ya conocían) Ay, qué peligrosos los parques infantiles o las zonas de paseo para canes y caninos. No hay nada peor que conocer gente y hacer amistades. Claro, entre vigílame a la niña o sujétame al perrito, se van haciendo roce y el roce (lo sabemos)... hace el cariño. Y de la noche a la mañana... cariño, que me voy de casa que tengo novio. Un jeriguay. En toda regla. 

Además de esto, un risotto y salmón a la mandarina, también hemos hablado un poco de política, otro poco de ropitas y un mucho de familia, que eso siempre nos une bastante.

Un beso a las chicas de Kantarranas. mjo

Nota: El año que viene nos vamos a bailar. Sin falta.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Te queremos mucho


Tenemos que ir más veces a la playa. Está pochita pero se va a poner buena. Nos quedan planes, y tardes de parque, y cenas de terraza y siestas de butaca. La ciencia avanza que es una maravilla, te van a dejar como nueva, ya lo verás. En un par de días en casa y nos olvidamos de todo. Y celebramos las fiestas, y cantamos, y gastamos bromas. Claro. Yo te compro el gorro de Santa para que te lo pongas en los postres y yo me pongo un lazo grande, que sé que te hace siempre mucha gracia. Mañana me corto el pelo, prometido, que sé que te gusta más cuando parezco un chico. Con el pelo cortito estás más guapa, me dices siempre. Pues nada. Mañana me paso por la pelu y seguido al hospital. Y esta tarde también, aunque ya sé que tendré que pedir turno, porque tu habitación va a parecer el estanco de Doña Manolita en días de Navidad. Y es que todo el mundo te quiere (ver) es normal. 

Un beso de nieta política. mjo

domingo, 2 de diciembre de 2018

3 proyectos


Y aún no he empezado con ellos. Plazo: mañana. Socorro. Y hoy comida familiar, cumpleaños familiar, ... (familia política, pero familia al fin y al cabo) No puedo decir que no. Me veo (sí, sí, no te rías) cosiendo entre plato y plato, cortando el hilo durante el postre, dibujando algo después del té. No me queda otro remedio. Y para colmo he dormido tan poco, tan poco, que esta noche no me aguantaran los ojos para poder hacer algo más. ¿Puedo decir otra vez Socorro? No. Yo creo que ya es suficiente. Y no pienses que todo lo dejo para el último momento, es que en realidad no ha habido otro. Antes que estos 3, hubo otros tantos. Y hasta que no se terminan unos, no se puede una poner con los otros. Yo puedo. Yo puedo. Yo puedo. Te lo cuento el lunes por la noche. Habré acabado victoriosa (lo intuyo) y tendré, de nuevo, la libreta llena. 

Un beso de autónoma dicharachera. mjo

sábado, 1 de diciembre de 2018

Cayó al suelo y se rompió


Resultado de imagen de articulos tiger bilbaoNo me suele ocurrir a menudo. No me saltan las alamas, no me registran en los aeropuertos, no hablo en voz muy alta en el tren, ni silbo a los de la construcción desde la reja metálica. No soy de esas personas que van llamando la atención. Soy, y lo creo sinceramente, discreta, elegante y amable (lo de elegante, me gusta, no pienso decir lo contrario sobre mi persona. Faltaría más. Este blog es mío, y ya lo sabes. Reclama si quieres. Aunque no te va a servir de nada. Nada de nada.) Al grano: es por ello (por lo de discreta) que ayer me puse colorada cuando al coger una sencilla cerámica entre mis manos, no sé cómo, ésta (la pieza) acabó en el suelo, en dos pedazos. 2 limpias mitades. Levanté el dedo y dije: He sido yo. Se me ha caído. El chico, entre acostumbrado y juguetón, me dijo: No pasa nada. Y al no ver que mi cara de susto cambiaba, añadió con una mirada graciosa: Si quieres, tiro yo uno, para que te quedes más tranquila

De que hay seres humanos repartidos por el mundo amables y divertidos no tengo ninguna duda. Este chico lo era. ¿Lo eres tú? 

Un beso a las personas que sonríen. mjo
 

viernes, 30 de noviembre de 2018

Ayer llegó a mis manos


"En la romería posterior al año que Nicolás mató a su hermana yo ya era miembro de la Hermandad. Había ingresado cuatro años antes, nada más comenzar el instituto. A pesar de que seguía siendo un niño, era grande y robusto y ya podía cargar la Virgen sin problemas. Como de costumbre, ese año los quince miembros nos reunimos unas semanas antes de la romería para preparar el trono y la fiesta. Aquellos encuentros solían estar llenos de tensión. Allí salían todos los reproches del año anterior -los que cambian el paso, los que llegan tarde, los que nunca encuentran la camisa del traje de huertano y se ponen la primera que encuentran...-. Sin embargo, la reunión de 1996 fue calmada. La celebramos en la Alcaldía de los Ramos, nadie recriminó nada a nadie y terminamos mucho antes de la cuenta."

El dolor de los demás de Miguel Ángel Hernández

En la portada una foto de hace años. Posiblemente de Nicolás y su hermana junto a su padre, en un carro tirado por un poni. Atrás una silueta amarilla. Miguel Ángel Hernández.

Un beso de libro recomendado. mjo

jueves, 29 de noviembre de 2018

Dolorosa separación


Antes de empezar el final, antes de acabar con nuestra relación, siento la necesidad de dar por zanjadas algunas cuestiones. Después de hacerlo, sin prisa, voy a la estación. En un banco duro, azul y frío, leo unas páginas hasta que llega el tren. Hoy no voy en autobús, no podría leer, me mareo. Por eso voy en tren. En tren sí puedo leer. He podido siempre. Aún puedo. Tengo frío. Lo noto. Será que llega la hora de la despedida, pienso. Camino rápido, intentando generar algo de calor. No. No lo consigo. Veo una panadería bonita y entro. Una infusión y algo de chocolate. Mano de Santo. Y aquí, ya sí, llega la hora del adiós. El se acabo. El final definitivo. 

Ya puedo seguir con mi vida. Ya puedo ir a por los sombreros, los cuadernos, las telas, todo. Ya solo me quedarán los recuerdos de tu paso por mis días, de tus palabras bellas y exactas. De tu sensual manera de colarte en mi cabeza y hacerme tuya. 

Después he llegado puntual a todas mis tareas, y unas gotas de lluvia han hecho que parase y pensase en volver a casa. Y en volver a empezar esta tarde. Cuanto antes mejor. No puedo seguir pensando en él. -me repito. ¿O sí puedo? 

Un beso de loca sin demasiadas secuelas. mjo

Nota: He acabado el último libro, de palabras bellas y exactas. Esta tarde lo llevo. Y empiezo otro.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Esas manitas


La mesa con pegamento, botes de rosa y oro, ramas secas, trozos de periódico, pinceles llenos de pintura hasta la punta, barro seco roto, cartulinas de colores, hojas con manchurrones, colorante rojo en el suelo, negro en el lavabo, azul en mi nariz, ...

Así ha quedado la cosa tras el paso de 19 artistas de pequeña talla (nos faltaba A. porque estaba enferma, sino son 20) al final de la última clase. Paciencia, trapo con agua caliente y dale. ¿Cómo les voy a pedir que lo dejen todo bien recogido si nunca quieren salir? Se acaba la hora, se acaba el tiempo de margen, la música para relajarse, se acaba todo, y siguen, y siguen pintando, cantando, pidiendo, saltando. No quieren que la clase termine, y a mí, claro, el alma se me derrite. Son poco menos que adorables, tiernos y tiernas hasta decir basta, tenaces, valientes, ocurrentes. X. quiere hacer una maqueta de un parque, bendito, con hojas blancas pintadas y recortadas. I, quiere hacer un castillo encantado, A, lo mismo que X, y M e I siempre quieren espadas. De la primera clase ni hablo, son como un huracán que repite mi nombre hasta que levanto la mano y pido un poco de calma. Inagotables. 

Apenas les conozco y ya les quiero. Son .. lo mejor, se mire por donde se mire. 

Un beso en bata de cuadros. mjo

martes, 27 de noviembre de 2018

Y después la peli


Solo he echado un discreto vistazo al trailer oficial de la película. Antes de dar el siguiente paso, quiero terminar el libro. Bueno, también he buscado información sobre el autor del libro, sobre el guionista que adaptó el libro a guión cinematográfico y sobre el director que lo llevó a la pantalla grande el año pasado. Nada más, lo ... Bueno, espera, también he escuchado la banda sonora. Y he visto los trailers de las otras dos películas del director que forman, junto con Call me by your name, una trilogía, ... nada más. Bueno, también he mirado unas fotos del protagonista. Lo confieso.

Y es que no hay nada como tirar del hilo. Empiezas a encontrar cosas que coinciden, que te interesan, que te gustan. Y el abanico se abre. Y un mundo de posibilidades alimenta tus ganas de conocer nuevas historias, ver nuevos rostros, escuchar nuevas canciones. 

Esa enorme casa de una Italia llena de belleza se dibuja claramente en mi cabeza. La playa, la habitación y los balcones, la piazzeta, la librería, pasan a ser algo real y tangible en mi imaginación. Y después, cuando lea las últimas palabras del último párrafo de la última página, podré comparar el producto de mi mente con la visión del director. Para bien, y para mal. 

Suelo ser bastante conformista, y casi siempre me alegro de haber saboreado los dos formatos. Y si creo que la imagen no será justa con mi particular versión, con no acercarme a ella, todo solucionado. Eso sí, primero el libro, y después ... la peli.

Un beso a Timothée. mjo

lunes, 26 de noviembre de 2018

Etimología

 El pasado jueves alguien preguntó por la palabra Resiliencia. Copio textualmente:

"Resiliencia viene del término latín resilio, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar». El término se adaptó al uso en psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que a pesar de sufrir situaciones estresantes no son afectadas psicológicamente por ellas."
"La palabra resiliencia designa la capacidad del acero para recuperar su forma inicial a pesar de los golpes que pueda recibir y a pesar de los esfuerzos que puedan hacerse para deformarlo."
 
Y había otra palabra que no recodábamos ... estoy en ello.
 
Un besote de lunes con eustrés, que no distrés. mjo