martes, 28 de julio de 2015

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Hace tres o cuatro noches, en plena tormenta cayó un rayo, una furibunda centella que dejó a toda la ciudad a oscuras. Nadie recuerda un apagón tan absoluto. Ni siquiera veíamos nuestras manos, ni mucho menos las manos de los otros. Quedamos inmóviles y desorientados, ignorando si aquello era un cataclismo o simplemente un bostezo de Dios.

Apagón. Vivir adrede. Mario Benedetti.

A veces la vida se apaga. Hoy hay una vida menos. Y las personas que se quedan, aparecen inmóviles y desorientadas. Lo sentimos mucho. No es justo. Nunca es justo. 

Un beso de luto. mjo

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