domingo, 19 de julio de 2015

Nubes, sol y chaparrón


Como dicta la tradición. No hay día del Marmitako sin cerveza, sin hielo, sin foto de amistad y sin un buen trueno a media tarde que todas nos empeñamos en ignorar ... hasta que ya es demasiado tarde. Empapadas, un año más, nos retiramos rendidas ante la evidencia de que si no es a cubos de agua no nos volvemos a casa. Una amiga me dijo sonriendo: esto merece un espacio en el blog. Uno y dos. Tres años participando y no nos hemos sabido retirar ninguno a tiempo. Truenos, rayos, y nosotras ... comiendo queso. (Bueno, y las del queso ni tan mal, que otras siguieron proponiendo combinaciones aún cuando ya no era casi ni legal.)

Niños con raspones, niñas con el dedo envuelto en papel albál, trenzas con cascabales, patatas fritas, bidones de colores y más fotos, muchas fotos. Ahora que lo pienso, el marmitako es siempre mejor en el recuerdo, porque en el día es un sin parar: pon, cocina, limpia, retira, recicla, friega, come, bebe, ... y vuelta a empezar. Menos mal que siempre hay escapadas que te salvan de atizar a más de una con la cuchara de palo o el cucharón.

El año que viene me voy al marmitako de invitada al grupo de la amama con gorro blanco que andaba cerca de allí. Nuestro perolo estaba rico pero el suyo seguro que más.

Un beso de hielos de colores. mjo

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