jueves, 22 de septiembre de 2011

La delicadeza. David Foenkinos.


Nathalie era más bien discreta (la suya era una feminidad suiza, por así decirlo). Había atravesado la adolescencia sin tropiezos, respetando los pasos de cebra. A los veinte años, el porvenir era para ella una promesa. Le gustaba reír, y también leer. Dos ocupaciones que rara vez podía simultanear, pues prefería las historias tristes.

La delicadeza. David Foenkinos.

Este es el libro que una tarde de verano, en la casa de una (buena) amiga me recomendaron. Lo solicité en la biblioteca y ya está en mis manos. Empiezo hoy. Y el rincón también.

Nos vemos a las 7. Un beso.

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