viernes, 17 de octubre de 2014

Tengo cara de viernes.


Cada vez me gustan más. Como las vacaciones de verano. 

Hoy ya apuntaba temprano que iba a ser un día estupendo. He dormido bien, he desayunado muy bien, y he ido a nadar. (Qué bueno es estar en remojo y flotar y no pesar nada y ver la luz a través del agua.) Después he comido un montón de uvas y he visto a una amiga. También he ido a una inmobiliaria, a un herbolario y a una tienda donde me regalan cartón rizado. Qué maravilla.

Me encanta salir sin rumbo fijo e ir haciendo gestiones según vienen a mi memoria (a veces a mí imaginación) y dejar que pasen los ratos sin prisa, sin perderme los detalles de cada conversación. Me chifla charlar con M. en la terraza de su Sukoi, e imaginar que compramos la lonja de la esquina para hacer lo que nos venga en gana. Me encanta. 

Todos los días no son iguales. Pero los viernes tienen algo especial. ¿Será porque la noche anterior he estado con mis amigas del rincón?

Un beso con cara de viernes feliz. mjo

(Nota: Gracias por escuchar mis secretos. Sssssssss.)

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